Dieta flexitariana

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¿Quieres empezar una dieta vegetariana, pero de vez en cuando se te antoja una hamburguesa? Pues quizá lo tuyo no sea ser vegetariano, sino flexitariano.

En la actualidad, tenemos la libertad de escoger la dieta que mejor se adapte a nuestro estilo de vida. Existen los vegetarianos, los veganos, los carnívoros, entre otros; quienes tienen una filosofía estricta y selecta en su alimentación. Pero hay una nueva tendencia que ha empezado a tomar protagonismo en la sociedad, la dieta flexitariana, considerada como una dieta saludable y equilibrada. Su filosofía nace de la unión entre flexible y vegetariano, que consiste en un 80/20, 80% vegetales y 20% carne. Sin embargo, esto no se trata de un vegetariano flexible, porque aunque la persona haga un consumo puntual de carne, no llega a pertenecer al grupo de vegetarianos ni de carnívoros.

¿En qué consiste el flexitarianismo?

La dieta flexitariana permite el consumo de proteína animal de manera ocasional o puntual; es decir, el consumo de carne puede ser de 2 a 3 veces por semana, o en caso de tener un antojo. El principio básico de esta alimentación, no consiste en eliminar productos de la dieta, pero sí en disminuir los alimentos altos en proteínas cuyo consumo diario pueden repercutir en la salud, pero ocasionalmente pueden brindar beneficios que los vegetales solos no podrían.

¿Qué beneficios aporta esta dieta?

Al tratarse de una dieta equilibrada, se aumenta la esperanza de vida. El consumo de fibra, carbohidratos y antioxidantes, regulan el estado de salud en el cuerpo. De hecho, según un estudio realizado, los flexitarianos pueden llegar a vivir tres años más que las personas que comen una gran cantidad de carne, ya que la carne roja aumenta el riesgo de tener cáncer o enfermedades vasculares. Además, ayuda a perder peso, gracias al consumo de frutas y verduras con la cantidad necesaria de proteína animal sin excesos.

Pero… ¿Cómo empiezo una dieta flexitariana?

Primero necesitas una motivación para cumplir con los parámetros que lleva esta dieta, sin rendirte en el intento. El primer paso es disminuir el consumo de carne, pero compensarlo, con el aumento de proteína vegetal, o carnes blancas. Jamás elimines los lácteos, ya sean de origen animal o vegetal, deben incluirse en la dieta. Puedes consumir los azúcares no refinados como la miel, pero no debes abusar de ellos. Por último es recomendable ver múltiples recetas de comida vegetariana, aumentando una mínima cantidad de proteína animal.

Llevar una dieta flexitariana no es tan difícil como parece. La clave está en conocer al organismo y distribuir correctamente los alimentos.

¡Atrévete a ponerla en práctica y verás cómo mejora tu salud!