Empezar el Gym en Septiembre y no dejarlo en Octubre

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Aunque no lo creas, septiembre es el mes más parecido a enero, ya que las personas lo consideran un nuevo inicio después del verano. Es el lunes de todos los meses en el que todo vuelve a empezar, como el propósito de mantener una dieta saludable y la oportunidad de entrar a un gimnasio.

Y ahora, una pregunta para ustedes, ¿cuántas veces han empezado a entrenar con mucha motivación y a la semana terminaron tirando la toalla?

Supongo, que varias ¿no? No se asusten, es algo normal y a todos nos ha pasado por lo menos una vez en la vida. De hecho, para nadie es un secreto que la primera semana en el gimnasio no es tan agradable como suena. Empezamos a entrenar los músculos y el dolor del siguiente día parece imparable, lo que provoca excusas para no ir. Y en realidad, estas excusas, son las que nos ponen el pie y hacen que el gimnasio sea inalcanzable. Pero tranquilos, esta vez les aseguramos, que será la definitiva, con los siguientes consejos.

Permite que los beneficios sean tu motivación

 Muchas veces, la mayor motivación para entrar al gimnasio, es por la pérdida de peso. Pero en realidad, los beneficios psicológicos van mucho más allá que los físicos. Es verdad, entrenando aumentarás tu fuerza muscular y mejorarás tu figura, pero no solo eso. Te sentirás mejor contigo mismo y estarás más activo. Además, segregarás endorfinas y serotonina, hormonas asociadas al placer y encargadas de eliminar una sensación de ansiedad o depresión.

Plantéate objetivos a corto plazo y sé realista

Todos hemos caído en el error de ir al gym todos los días para hacer un entrenamiento fuerte y con la ilusión en mente de notar los abdominales a la semana de haber empezado. Pero en realidad, lo único que conseguirás, es lastimar tus músculos y desmotivarte cuando te des cuenta que los cambios físicos tardan un poco más en llegar. La clave está en tener en claro los objetivos que quieres cumplir, comenzando con rutinas suaves que a futuro irán aumentando en intensidad y tiempo.

Apúntate con alguien

Un estudio demostró que nuestro ánimo y motivación al hacer ejercicio, se incrementa cuando lo hacemos en compañía. Si vas con una amistad, con tu pareja o un familiar, no tendrás excusa de abandonarlo.

Apóyate en un instructor

Siempre debes darle importancia a las recomendaciones de un instructor, ya que conocen cómo utilizar las máquinas del gimnasio y el momento adecuado para utilizarlas. Además, te ayudarán a trabajar distintos grupos musculares, con la intensidad que necesitas dependiendo de tu cuerpo, así obtendrás mejores resultados y evitarás lesionarte.

No permitas que el dolor muscular te haga desistir

Es normal sentir dolor después de los primeros días de entrenamiento, ya que el cuerpo debe empezar a acostumbrarse. Así que, si paras y lo vuelves a retomar, te volverá a doler. Es por eso que debes ser constante y así el cuerpo se adaptará más rápido, eliminando las molestias.

 

Trata de pagar una membresía por varios meses o anual

Nuestra economía, es una de las cosas con la que más cuidado tenemos. Entonces, al saber que pagamos por adelantado, no lo desaprovecharemos. No perder nuestro dinero será una motivación extra para asistir al gimnasio.

Ir al gimnasio no solo basta con ir. La clave para lograr los objetivos es tener disciplina, motivación y darse cuenta de que nuestro bienestar va de la mano con un buen manejo de hábitos saludables. Así, lograrás empezar el gimnasio en septiembre y no terminarlo.